OBJETIVO GENERAL:
- Analizar el procedimiento de la hemoterapia y el uso racional de la sangre.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Reconocer las indicaciones para la transfusión sanguínea.
- Examinar los eventos adversos que pueden ocurrir en la transfusión sanguínea..
- Establecer la importancia de la hemovigilancia..
PREGUNTAS ORIENTADORAS:
¿Cómo se realiza una transfusión sanguínea?
¿En que casos no se debe realizar el proceso?
¿Cuál es el manejo previo al procedimiento del paciente?
¿Cuáles eventos adversos y complicaciones podrían ocurrir durante y posteriormente a la transfusión?
¿En qué situaciones se requiere más unidades de sangre?
¿Cómo funciona la hemovigilancia en un evento adverso?
OBJETIVO GENERAL:
Discutir sobre el uso racional de sangre en Colombia y de manera general las indicaciones de transfusión sanguínea.
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
• Describir las indicaciones para llevar a cabo el proceso de transfusión sanguínea.
• Explicar la fisio patogenia de los principales eventos adversos a la transfusión sanguínea, y el manejo del paciente.
• Relacionar los conocimientos previos de Hemovigilancia con la seguridad del paciente.
PREGUNTAS:
Sesión 1:
1. ¿Cuáles son las indicaciones y criterios de una transfusión sanguínea? (contraindicaciones)
Glóbulos rojos y sangre total
El American College of Surgeons propone un esquema para el uso de sangre en el politraumatizado, considerando variables clínicas importantes, pero es demasiado complejo para retenerlo en la memoria. A continuación, se presenta un esquema un poco más simple:
- Pérdidas de sangre mayores al 20% del volumen sanguíneo o mayor a 1.000 ml, dentro de un contexto de trauma.
- Hemoglobina menor a 8 g/dl, cuando el paciente tiene alguna patología agregada.
- Hemoglobina menor a 10 g/dl, si usamos sangre autóloga.
Si el paciente depende de ventilación mecánica, situación en la que los requerimientos de oxígeno tisular son mayores, tendría que ser considerado para decidir cuándo transfundirlo.
La Sociedad Americana de Anestesia fija cifras importantes de retener como recomendaciones de transfusión para el uso perioperatorio. La transfusión pocas veces está indicada cuando la hemoglobina es superior a 10 g/dl y se utiliza casi siempre cuando ésta es menor a 6 g/dl. En los valores intermedios, la determinación de realizar una transfusión se toma según los riesgos que tenga el paciente y sus antecedentes.
El uso de un valor fijo de hemoglobina que indique la necesidad de transfundir al enfermo es peligroso y no recomendable, en general. Hay que considerar que una unidad de glóbulos rojos aumenta el hematocrito entre 3 y 5%, es decir, sube la hemoglobina aproximadamente en 1 punto.
La donación de sangre preoperatoria, la recuperación de sangre en el intra y en el postoperatorio, la disminución normovolémica y las medidas para disminuir el sangramiento, son útiles.
Las recomendaciones para el uso de sangre autóloga pueden ser un poco más liberales, por el bajo riesgo que está asociada a ellas. Sin embargo, estudios sobre contaminación de sangre y estudios de error en pacientes sometidos a transfusión autóloga sugieren que ésta no es tan segura. Además, existen complicaciones propias de la técnica del uso de sangre autóloga: anemia, isquemia miocárdica perioperatoria por anemia, cambios en las unidades de sangre por mala rotulación en el banco o por problemas en el traslado (que ocurren en uno por cada cien mil casos); por último, existe mayor requerimiento de transfusiones cuando el paciente está sometido al programa de transfusión autóloga, y se han descrito incluso infecciones y muerte.
Las transfusiones masivas que reciben los pacientes en algunos tipos de cirugía podrían estar relacionadas con alteraciones de la coagulación, pero, ¿existe realmente una dilución cuando hacemos una transfusión masiva? Hay autores que proponen que esto no es así, sino que los problemas de alteración de la coagulación se producen por déficit en la perfusión. Sería importante evitar la hipotensión en estos pacientes para preservar los mecanismos de la coagulación.
La Sociedad Americana de Anestesia fija cifras importantes de retener como recomendaciones de transfusión para el uso perioperatorio. La transfusión pocas veces está indicada cuando la hemoglobina es superior a 10 g/dl y se utiliza casi siempre cuando ésta es menor a 6 g/dl. En los valores intermedios, la determinación de realizar una transfusión se toma según los riesgos que tenga el paciente y sus antecedentes.
El uso de un valor fijo de hemoglobina que indique la necesidad de transfundir al enfermo es peligroso y no recomendable, en general. Hay que considerar que una unidad de glóbulos rojos aumenta el hematocrito entre 3 y 5%, es decir, sube la hemoglobina aproximadamente en 1 punto.
La donación de sangre preoperatoria, la recuperación de sangre en el intra y en el postoperatorio, la disminución normovolémica y las medidas para disminuir el sangramiento, son útiles.
Las recomendaciones para el uso de sangre autóloga pueden ser un poco más liberales, por el bajo riesgo que está asociada a ellas. Sin embargo, estudios sobre contaminación de sangre y estudios de error en pacientes sometidos a transfusión autóloga sugieren que ésta no es tan segura. Además, existen complicaciones propias de la técnica del uso de sangre autóloga: anemia, isquemia miocárdica perioperatoria por anemia, cambios en las unidades de sangre por mala rotulación en el banco o por problemas en el traslado (que ocurren en uno por cada cien mil casos); por último, existe mayor requerimiento de transfusiones cuando el paciente está sometido al programa de transfusión autóloga, y se han descrito incluso infecciones y muerte.
Las transfusiones masivas que reciben los pacientes en algunos tipos de cirugía podrían estar relacionadas con alteraciones de la coagulación, pero, ¿existe realmente una dilución cuando hacemos una transfusión masiva? Hay autores que proponen que esto no es así, sino que los problemas de alteración de la coagulación se producen por déficit en la perfusión. Sería importante evitar la hipotensión en estos pacientes para preservar los mecanismos de la coagulación.
Los factores de coagulación son los mismos en 5 unidades de plaquetas, en 1 unidad de plaquetas obtenida por plaquetoféresis, en 1 unidad de sangre total o en 1 unidad de plasma fresco congelado. Por lo tanto, en el shock hemorrágico, en el cual tenemos claramente una pérdida de factores de coagulación, se recomienda el uso de sangre total versus el uso de glóbulos rojos, y no sólo porque la sangre total dé más volumen, sino porque tiene más factores de coagulación, disminuyendo la incidencia de coagulopatía dilucional en forma más efectiva que con el uso glóbulos rojos, cristaloides o coloides.
Hemoderivados: las plaquetas
1) Conteo plaquetario menor a 5.000-20.000/mm3 y fallo medular.
2) Conteo plaquetario menor a 50.000/mm3 y sangrado activo o procedimiento invasivo en un paciente con fallo medular.
3) Conteo plaquetario menor a 50.000/mm3 asociado a proceso infeccioso severo.
4) Conteo plaquetario menor a 100.000/mm3 con sangrado activo más coagulación intravascular diseminanda o anormalidades de la coagulación.
5) Sangrado asociado con un defecto cualtitativo plaquetario independientemente del conteo de plaquetas.
6) Cirugía extracorpórea con sangrado excesivo inexplicado, independientemente del conteo plaquetario.
7) En casos de transfusión masiva siempre y cuando exista evidencia clínica de sangrado microvascular difuso.
La transfusión de plaquetas en situaciones de trauma con sangrado masivo, debe ser abordada desde una perspectiva del estado metabólico y hemodinámico.
Las transfusiones de plaquetas, en términos generales, se contraindican en las siguientes situaciones en que el problema primario no es trombocítico. El criterio del médico puede justificar otras razones clínicas por las que se debe transfundir al paciente:
1. Síndrome urémico hemolítico
2. Púrpura trombocitopénica trombótica
3. Púrpura trombocitopénica inmunológica
4. Trombocitopenia inducida por drogas.
5. Coagulación intravascular diseminada no tratada.
6. En casos de sepsis o hiperesplenismo.
Plasma fresco congelado
Por lo tanto, según las recomendaciones actuales, su uso estaría justificado plenamente en los siguientes casos:
- Para revertir los anticumarínicos o los warfarínicos.
- Para corregir alguna coagulopatía conocida.
- Para corregir microhemorragias o sangramientos con los tiempos de protrombina y TTPK elevados.
- En pacientes que han sido transfundidos con más de una volemia.
- En el tratamiento de deficiencias de factores estables de la coagulación.
- Pacientes con riesgo de sangrado o por procedimientos cuando hay hepatopatía.
- En casos de plasmaféresis o cuando se requiera sustituir grandes cantidades de plasma y existan criterios médicos que justifiquen la reposición de los factores que se pierden, todo esto de acuerdo a la patología.
- En casos de coagulación intravascular diseminada.
- Por transfusión masiva.
- Pacientes con quemaduras severas.
- En ausencia de coloides o cristaloides apropiados.
¿Cuándo no se debe usar plasma fresco congelado?
- Debe tenerse presente que la transfusión de plasma es un procedimiento de gran beneficio pero de alto riesgo.
- No lo utilice como terapia profiláctica.
- No lo utilice como suplemento nutricional. Las cantidades de elementos nutrititivos o de proteínas que tenemos por unidad de plasma, o por dosis regular, no son suficientes par alcanzar niveles terapéuticos o correctivos.
- No lo utilice como expansor de volumen, cuando exista la posibilidad de un sustituto.
- Nunca utilice el plasma como sustituto de factores lábiles de la coagulación.
Crioprecipitado
Este producto es rico en factor VIII, fibrinógeno, "fibronectina", factor von Willebrand y factor XII. Está demostrada ampliamente su utilidad en:
Este producto es rico en factor VIII, fibrinógeno, "fibronectina", factor von Willebrand y factor XII. Está demostrada ampliamente su utilidad en:
- Perioperatorio de pacientes con déficit congénito de fibrinógeno, en forma profiláctica.
- Pacientes politransfundidos con niveles de fibrinógeno entre 80 y 100 mg/dl. [1]
- Sangrado o procedimiento invasivo en hemofilia A, en enfermedad de Von Willebrand.
- Sangrado o procedimiento invasivo en hipofribrinogenemia o desfibrinogenemia.
- Terapia de reemplazo en coagulación intravascular diseminada.
- Terapia de reemplazo en deficiencia de factor XIII.
Contraindicaciones
El banco de sangre recomienda no utilizar este componente a no ser que los análisis de laboratorio indiquen una alteración que justifique su empleo. Recuerde que el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas está presente, así como la posibilidad de problemas alérgicos, etc.
2. ¿Cómo es el proceso de transfusión sanguínea desde la preparación del paciente hasta la vigilancia postransfusional?
1. Al llegar el hemocomponente al servicio, la persona a cargo del paciente debe confirmar que los documentos corresponden a la bolsa y al paciente. Toda la información debe ser clara y legible. Se tiene que consultar el archivo manual o la computadora del servicio y comparar la información histórica con la actual. Debe compararse los análisis actuales del paciente y las transfusiones previas, en el menú del banco de sangre.
2. El receptor debe estar bien identificado. Los datos en la bolsa y documentación del hemocomponente debe coincidir con la información del receptor.
3. La bolsa plástica o recipiente que contiene la sangre, debe estar completamente cerrada y a una temperatura adecuada de mantenimiento. Para sangre, glóbulos rojos y plasma, a 4°C. Para plaquetas y crioprecipitados, a temperatura ambiente. Las bolsas para cada hemocomponente son especiales. Las unidades de plaquetas están en bolsas de un plástico que es selectivo para el oxígeno y el dióxido de carbono, lo que permite regular el pH. Las bolsas de glóbulos rojos, de plasma y crioprecipitados, son de un plástico permeable a gases para un adecuado balance de los gases propios del metabolismo del hemocomponente. Todos estos plásticos son inmunológicamente inertes.
4. En una transfusión normal debe utilizarse al menos el filtro regular de 200 µ. En casos de pacientes transplantados, inmunodeficientes o con reacciones transfusionales no hemolíticas, las sangres deben filtrarse de leucocitos. Excepto casos especiales de recién nacidos transfundidos con jeringa. Se utilizan dos tipos de filtros removedores de leucocitos: Baxter y Pall. El tipo Baxter es un filtro de tercera generación, para el laboratorio o al pie del paciente. La principal indicación es que se deben purgar con solución salina antes y después de que la sangre se filtra. No utilizar más de 125 ml de salina fisiológica para este purgado. Los tipos Ball, son removedores de leucocitos, de cuarta generación; también los hay para el laboratorio y al pie del paciente. Lo novedoso de este tipo de filtro es su sistema de purgado que se realiza con aire.
5. Toda sangre o hemocomponente debe ser agitada adecuadamente. Las plaquetas que no se transfundan de inmediato, deben regresarse al agitador del banco de sangre.
6. No debe administrarse ningún medicamento o solución, junto con la sangre o hemocomponente. Sólo se permite salina estéril al 0,9%.
7. Para poder infundir una solución intravenosa junto con la sangre o hemocomponente, se deben cumplir los siguientes requisitos:
- Que sea un medicamento aprobado localmente.
- Que exista documentación apropiada acerca de su eficacia y utilidad.
- En el caso del plasma humano, albúmina al 5% o proteínas plasmáticas parcialmente purificadas, debe existir una indicación médica.
8. El lactato Ringer o cualquier otra solución electrolítica rica en calcio, nunca debe administrarse en la misma línea que la sangre o hemocomponentes.
9. Debe inspeccionarse la unidad por hemólisis, contaminación bacteriana, precipitaciones, coágulos, grumos, cambio de color, etc.
10. Al descongelarse productos, debe evitarse que los sitios de punción o acceso de la bolsa se contaminen con agua. Utilizar bolsas plásticas para prevenir la contaminación.
11. Si el contenido de un hemocomponente debe extraerse o fraccionarse rompiendo la integridad del sello de la bolsa, el producto remanente debe descartarse 4 horas después si es almacenado a temperatura ambiente y 24 horas después si es almacenado a 4ºC.
12. La única temperatura permitida para el calentamiento de sangres es de 37ºC.
13. Exceptuando las situaciones en que la condición clínica del paciente indique lo contrario, realizar la transfusión a una velocidad de infusión de 5 ml/minuto, en los primeros 15 minutos. Debemos acatar esta norma del banco de sangre, para poder tener un margen razonable de seguridad en caso de una reacción. Si iniciamos la transfusión rápidamente y sin razón médica justificante aumenta el riesgo de que ocurra una reacción transfusional. Debe vigilarse al paciente por razones indeseables. Si éstas se presentan debe suspenderse la transfusión inmediatamente, guardar la bolsa, tomar muestras y notificar al banco de sangre. Seguir Protocolo de Reacción Transfusional.
14. No demorar la transfusión más de 24 horas. Si la transfusión es lenta, se debe fraccionar en varias bolsas y solicitarlas conforme se van necesitando.
15. Cualquier reacción transfusional o evidencia de contaminación bacteriana, debe notificarse de inmediato al banco de sangre.
[3]
3. ¿Qué eventos adversos se pueden presentar durante y después de una transfusión sanguínea?
Complicaciones de la transfusión
- El 1% de las transfusiones de glóbulos rojos ocasiona fiebre.
- El 20% de los pacientes transfundidos de plaquetas presenta reacción urticarial, alergia.
- La reacción hemolítica aguda se ve en una de mil transfusiones.
- La reacción hemolítica tardía es más rara, pero más grave.
- La enfermedad injerto-huésped también es rara.
- El daño pulmonar agudo relacionado con la transfusión también es raro, pero muy grave. [1]
Cuando ocurre una reacción transfusional, ésta se notifica inmediatamente al médico encargado. El expediente médico debe tener dos notas al respecto : la dada por enfermería y la evaluación médica.
Todos los síntomas y manifestaciones que sustentan el diagnóstico de reacción transfusional deben anotarse en el expediente médico del paciente. Estas manifestaciones sintomáticas son de gran utilidad en el protocolo de laboratorio por reacción transfusional.
Paralelamente deben tomarse muestras de sangre con EDTA y coagulada, para los estudios de la reacción y enviarlas al banco de sangre. Estas muestras deben ir acompañadas del informe respectivo.
La bolsa de sangre o hemocomponente debe retornarse al banco de sangre, junto con toda la documentación original o copia de la misma. [3]
Sangre Total
Pueden ocurrir efectos colaterales indeseables que son de importancia para el personal del banco de sangre, porque le permite evaluar el tipo de protocolo a emplear en el estudio de la reacción transfusional.
1. Reacción transfusional hemolítica:
Hemólisis aguda: Se presenta cuando el plasma del paciente reacciona contra los eritrocitos del donante. Existen mecanismos hemolíticos inmediatos y tardíos. El más común y peligroso caso es el que se asocia a errores de grupo ABO. En recién nacidos puede ocurrir por incompatibilidad del plasma seleccionado para una exanguineotransfusión. La reacción severa presenta los siguientes síntomas:shock, escalofríos, fiebre, disnea, dolor en el pecho, dolor en la espalda, dolor de cabeza, sangrados anormales; cuando el paciente se encuentra bajo anestesia, la hipotensión y coagulación intravascular diseminada. Posteriormente hay hemoglobinemia, hemoglobinuria y hiperbilirrubinemia. Puede ocurrir fallo renal. Siempre debe detenerse la transfusión e iniciar tratamiento con diuréticos, porque ocurre una aglutinación intravascular que también pasa a ser un fenómeno de hemólisis agudo y severo, que lo vemos en las muestras post reacción con EDTA, en muestras que presentan autoaglutinaciones o reacciones mixtas en grados variables.
Hemólisis tardía: ocurre con pacientes que manifiestan reacción anamnéstica , esto es por niveles no detectables o respuesta inmune secundaria. Generalmente observamos una caída en la hemoglobina entre 4 y 14 días después de la transfusión, o se mantiene el cuadro de anemia con fiebre, hemoglobinuria y hasta bilirrubinemia. Aquí, por presentarse la sintomatología tardíamente, los estudios en la sangre del paciente no ofrece gran información de reacciones mixtas o autoaglutinaciones. El suero del paciente es la parte clave de la sangre, en el estudio. El Coombs indirecto generalmente positivo evidencia la presencia de anticuerpos irregulares especialmente dirigidos a los antígenos sanguíneos de la unidad que se está transfundiendo.
Otras causas de hemólisis son:
- Administración de soluciones hipotónicas.
- Infección bacteriana en el paciente o en la sangre del donante.
- Anemia hemolítica aguda, por un error en el manipuleo de la unidad (exceso de calor o frío). Este punto es particularmente importante. Es frecuente que en los salones de pacientes, para aligerar el proceso de transfusión sometan la sangre a una temperatura alta o le apliquen calor directo. Estas circunstancias no controladas producen destrucción de eritrocitos y hasta desnaturalización total de la unidad. En otras ocasiones se produce porque la unidad que no se transfunde de inmediato la guardan en una refrigeradora son control de temperatura; cuando el congelador está próximo a la unidad de sangre, la congela o forma cristales que producen hemólisis.
2. Reacciones transfusionales no hemolíticas.
I. Transmisión de enfermedades infecciosas. El riesgo de transmisión de enfermedades siempre está presente, a pesar de un estricto control de los análisis. Los productos sanguíneos deben haber sido estudiados y encontrados negativos para un grupo de enfermedades que se conocen capaces de transmitirse por la sangre. Las hepatitis virales que estudiamos son: hepatitis B y C mediante métodos de diagnóstico conocidos como ELISA, con antígenos virales recombinantes. Los estudios por VIH se realizan con métodos que buscan anticuerpos en el suero de los donantes contra antígenos recombinantes de VIH 1+2. Los de sífilis se realizan mediante la técnica del VDRL. La enfermedad de Chagas mediante radioinmunoensayo (RIA-ELISA). En casos calificados se busca que el donante sea citomegalovirus negativo, porque el receptor lo es(6). Otros agentes infecciosos son Brucella, Leishmania, Borrelia, Bartonella, Babesia, Toxoplasma, Parvovirus, Plasmodium. Este último debe buscarse en donadores provenientes de áreas endémicas para malaria.
II. Contaminación bacteriana. Es rara, pero se han reportado casos de Yersinia enterocolítica. Sus endotoxinas pueden provocar shock severo y hasta la muerte. La encontramos en unidades de sangre mantenidas a 4ºC, por más de 3 semanas; plaquetas a 24ºC por más de 3 días, y también por descongelar en baño María, sin precaución. Fiebres, escalofríos e hipotensión son los signos inmediatos de una reacción por una transfusión con productos contaminados a los que se les deben realizar hemocultivos.
III. Aloinmunización del receptor. Es frecuente que un paciente desarrolle anticuerpos a leucocitos, plaquetas, fracciones plasmáticas y eritrocitos. Transfusiones previas o embarazos anteriores pueden inducir la producción de aloanticuerpos, en el suero del receptor. El estudio de pruebas de compatibilidad busca detectar estos casos. Aquí nos interesan particularmente los cuadros no hemolíticos, donde la reacción está dirigida hacia leucocitos, plaquetas o los tejidos mismos del receptor. El banco de sangre debe ser informado de estas situaciones porque el estudio en estos casos comprende una batería de análisis que son diferentes a los de estudios por hemólisis.
IV. Enfermedad injerto vs. huésped. Se presenta cuando linfocitos T, viables que están en los hemocomponentes (plaquetas, regulares y por aféresis, sangre total, glóbulos rojos empacados ), entran en el organismo de receptores inmunodeficientes o cuando hay transfusiones por familiares HLA relacionados. La filtración de hemocomponentes y la radiación con rayos gamma, inactiva la actividad proliferativa del linfocito ayudando a evitar la respuesta, injerto vs huésped(3). La sangre puede irradiarse por medio de rayos gamma (Cesio 137 o Cobalto 60), a una dosis de 1.500 a 2.500 Cgy (Centigrays o Rads) (4). La irradiación provoca alteraciones de membrana, por lo que debe tenerse en cuenta el emplear grandes cantidades de sangre o componentes irradiados en pacientes con mal manejo de la función renal compensatoria.
V. Reacciones febriles. Ocurren en menos de 1% de las transfusiones, pueden deberse a reacciones inmunes cuando el receptor tiene leucoaglutininas, por transfusiones sensibilizantes previas. La experiencia clínica es la única que determinará el candidato a hemocomponentes filtrados. No hay pruebas de laboratorio que eviten la ocurrencia de estas situaciones.
VI. Reacciones alérgicas. Las reacciones de escalofríos, urticaria o reacciones angioedematosas se presentan hasta en un 1% de las transfusiones. La causa exacta no es clara, pero se sospecha de mecanismos desencadenantes mediados por interleukinas y prostaglandinas tipo 2. Reacciones anafilácticas como broncoespasmo, disnea y edema pulmonar se presentan en casos severos por deficiencia de IgA. Se debe procurar transfundir hemocomponentes lavados, libres de plasma. En estos casos se recomienda la autodonación.
VII. Reacción por sobrecarga circulatoria. Cuando se infunde un exceso de volumen puede ocurrir un edema pulmonar. Se presenta en gente pequeña, en casos severos de anemia, o pacientes con serios problemas de perfusión y falla renal importante. La única forma efectiva de evitar estas situaciones es mediante el estricto seguimiento al producto solicitado, la cantidad a transfundir y la observación del paciente y sus signos vitales durante la transfusión.
VIII. Sobrecarga de hierro. Cuando un paciente es politransfundido en forma crónica, se puede llegar a provocar una hemosiderosis.
IX. Pérdida clínicamente significativa de proteínas de coagulación y plaquetas. Se produce por una dilución de los factores de coagulación, propia de la transfusión masiva y una disminución del número y funcionalidad plaquetaria. Deben ser corregidas con transfusión específica, a criterio médico. Hay otras posibilidades, pero su origen no es por el trastorno directo de los elementos sanguíneos.
X. Microagregados. Cuando deseamos proteger la microvasculatura, en pacientes recién nacidos, transplantados o por razones clínicas especiales, se utilizan filtros de un poro de menor diámetro, como los de microagregados con un diámetro promedio de 75 µ.
XI. Complicaciones metabólicas. Se presentan como resultado de transfusiones masivas y la incapacidad del organismo de compensar mediante mecanismos respiratorios, renales y metabólicos; también por el desequilibrio patológico del paciente, por la cantidad del hemocomponente o por el anticoagulante mismo. Aquí son de gran utilidad médica los estudios completos de coagulación, anotando visiblemente la posibilidad de interferencia por excesos de anticoagulante.
a. Hiportemia. Se produce cuando grandes cantidades de sangre fría son infundidas rápidamente, por una vía periférica o en una venosa central; se puede provocar arritmia cardiaca. La hipotermia conduce a una gran cantidad de complicaciones metabólicas. Para evitar estas situaciones debe pedirse al banco sangre calentada.
b. Toxicidad del citrato. Es una rara complicación que se presenta cuando el paciente tiene severos daños hepáticos o se les transfunde más de una unidad cada 5 minutos, o en casos de aféresis. Se puede controlar mediante la utilización de calcio oral y seguimiento con electrocardiogramas. Los síntomas que pueden presentar los casos de aféresis o los pacientes de trauma, van desde calambres musculares hasta arritmias cardiacas y paro cardiaco. En ausencia de estas complicaciones y razones principales, la hipocalcemia se corrige disminuyendo la velocidad de infusión.
c. Acidosis. Se presenta en la etapa aguda de la transfusión masiva. Esta acidosis la puede revertir el anticoagulante al metabolizar a piruvato y bicarbonato; esto dará posteriormente una alcalosis metabólica. Por lo tanto, si la condición del paciente no es extrema, debe permitirse el aclaramiento normal del anticoagulante. En el caso de una acidosis por exceso de anticoagulante, debe consultarse al banco de sangre y solicitar un estimado de la dosis total de anticoagulante que se transfundió con los productos sanguíneos, para que el médico evalúe la posibilidad de medidas correctivas.
Glóbulos rojos
Los riesgos y complicaciones de la transfusión de glóbulos rojos empacados (GRE) son similares a los de la sangre total. Hay una menor incidencia de reacciones alérgicas y de sobrecarga circulatoria o de desórdenes metabólicos, por el menor contenido de plasma, de cada unidad. Los riesgos de transmisión por enfermedades contagiosas son los mismos que para sangre total, así como efectos por irradiación y filtración.
Plasma y componentes
Las mismas contraindicaciones de la sangre total; puede provocar problemas febriles, hemolíticos, alérgicos o de sobre carga circulatoria, además de la transmisión de enfermedades(8).
Cuando se administra rápidamente plasma, puede ocurrir intoxicación por citrato, hipotermia o problemas metabólicos en general.
Crioprecipitado
Como se mencionó en la sangre total; este componente puede provocar reacciones alérgicas, transmisión de enfermedades infecciosas y hasta contaminación bacteriana. Si se transfunde masivamente puede provocarse una hiperfrinogemenia.
Plaquetas
Daño pulmonar agudo relacionado con la transfusión (TRALI) = disnea, hipoxemia, taquicardia, fiebre,
hipotensión y cianosis.
Referencias
Sesión 2:
4. ¿Qué seguimiento se le hace al paciente posterior a una transfusión sanguínea?
5. ¿Qué acciones se toman para reducir los eventos adversos producidos?
Para reducir los riesgos se requiere tener un control riguroso en la calidad dentro del banco de sangre:
1) CONTROL DE CALIDAD INTERNO: Si se entiende la Hemoterapia como un proceso industrial, es fácil entender la importancia de un control de calidad diario y permanente sobre cada una de sus etapas las cuales se inician con la selección del donante y termina con su aplicación al receptor. Es por eso que aquí se incluyen una serie de acciones que buscan cumplir con ese objetivo.
-CONTROL DE CALIDAD DEL PROCESO DE SELECCIÓN
-CONTROL DE CALIDAD DE LA OBTENCIÓN DE LA UNIDAD
-CONTROL DE CALIDAD DE LAS SANGRE TOTAL Y SUS COMPONENTES
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS EQUIPOS
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS REACTIVOS CELULARES
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS ANTISUEROS DEL SISTEMA ABO
-CONTROL DE CALIDAD DE SOLUCIONES SALINAS DE BAJA FUERZA IONICA ( LISS )
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS ANTISUERO ABO
-CONTROL DE CALIDAD DEL ANTISUERO - RH
-CONTROL DE CALIDAD DE LAS PROTEASAS
-CONTROL DE CALIDAD DE LA SOLUCIÓN SALINA
-CONTROL DE CALIDAD EN LA DETECCIÓN DE ALOANTICUERPOS ERITROCITARIOS
-CONTROL DE CALIDAD DE LAS PRUEBAS BIOLÓGICAS
*Control de calidad para sífilis:
*Control de calidad para Hepatitis B y C
*Control de Calidad para Chagas
*Control de calidad para VIH
2) CONTROL DE CALIDAD EXTERNO: Es el que efectúa el laboratorio de referencia del Instituto Nacional de Salud quien designará laboratorios de referencia regionales, si es el caso para cumplir los objetivos de calidad, asistencia y educación con el fin de otorgar los correspondientes certificados de proeficiencia.[2]
Para reducir los riesgos se requiere tener un control riguroso en la calidad dentro del banco de sangre:
1) CONTROL DE CALIDAD INTERNO: Si se entiende la Hemoterapia como un proceso industrial, es fácil entender la importancia de un control de calidad diario y permanente sobre cada una de sus etapas las cuales se inician con la selección del donante y termina con su aplicación al receptor. Es por eso que aquí se incluyen una serie de acciones que buscan cumplir con ese objetivo.
-CONTROL DE CALIDAD DEL PROCESO DE SELECCIÓN
-CONTROL DE CALIDAD DE LA OBTENCIÓN DE LA UNIDAD
-CONTROL DE CALIDAD DE LAS SANGRE TOTAL Y SUS COMPONENTES
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS EQUIPOS
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS REACTIVOS CELULARES
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS ANTISUEROS DEL SISTEMA ABO
-CONTROL DE CALIDAD DE SOLUCIONES SALINAS DE BAJA FUERZA IONICA ( LISS )
-CONTROL DE CALIDAD DE LOS ANTISUERO ABO
-CONTROL DE CALIDAD DEL ANTISUERO - RH
-CONTROL DE CALIDAD DE LAS PROTEASAS
-CONTROL DE CALIDAD DE LA SOLUCIÓN SALINA
-CONTROL DE CALIDAD EN LA DETECCIÓN DE ALOANTICUERPOS ERITROCITARIOS
-CONTROL DE CALIDAD DE LAS PRUEBAS BIOLÓGICAS
*Control de calidad para sífilis:
*Control de calidad para Hepatitis B y C
*Control de Calidad para Chagas
*Control de calidad para VIH
2) CONTROL DE CALIDAD EXTERNO: Es el que efectúa el laboratorio de referencia del Instituto Nacional de Salud quien designará laboratorios de referencia regionales, si es el caso para cumplir los objetivos de calidad, asistencia y educación con el fin de otorgar los correspondientes certificados de proeficiencia.[2]
6. ¿Como maneja un banco de sangre el reporte de un evento adverso?
b.Notificación
-A partir de la captación de un caso de RAT, se debe realizar
la notificación inmediata e individual al servicio y al
representante médico del comité transfusional de la
institución respectiva.
-La notificación se realizará utilizando el formato para el
reporte de la RAT (Anexo 2).
-Junto con el informe estadístico mensual que se envía a la
respectiva red departamental o distrital, se anexará cada uno
de los formatos diligenciados de las RAT severas o que
condujeron a la muerte del paciente-receptor.
El tipo de notificación dependerá del evento:
[3]
Referencias
En el siguiente link se encontrará un cuadro mostrando las distintas reacciones adversas asociadas a hemocomponentes, sus causas, parte de la fisiopatogenia, ayuda diagnóstica de laboratorio y prevención:
[1] Instituto Nacional de Salud. Subdirección red nacional de laboratorios coordinación nacional red bancos de sangre y servicios transfusionales [Internet]. [Consultado en 6 de mayo 2020]. Disponible en: https://www.ins.gov.co/Direcciones/RedesSaludPublica/DonacionSangre/Publicaciones/Manual%20de%20Hemovigilancia.pdf
[2] Valle L, Montero J, Caballero A. Hemoterapia instrucciones básicas para banco de sangre y transfusión. Rev. méd. Hosp. Nac. Niños [Internet]. 1996 [Consultado en 6 de mayo 2020]; vol.31: n.1-2. Disponible en: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1017-85461996000100006






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